la palabra vida se diluye
-como el agua-
y cae a una profunda catarata
-que no cesa-
donde los días suceden sin finalesy el presente eclipsa lo banal y lo difuso.
Sólo el niño y ella, una estampa preciosa...
Pozo de cristal donde el miedo se acicala
porque teme el peligro.
Es que el tesoro que en sus brazos carga, frágil,
se arrellana confiado,
ya lo hacía en el calor de su dulce vientre.
la intuición gobierna,
la ternura obliga,
es que la madre aprende,
se hace sabia...
Crece...
Los brazos que arrullan,
mano que acaricia,
El niño que confía…Pecho que alimenta.
Esa mujer que dió vida,
sin importar lo que olvide,
lo que sienta, lo que odie,lo que espere …
-crecerá -
convertida en raíz del arbol que da sombra.
Cada día, tejiendo y destejiendo sueños,
con la dulzura fácil y el cansancio a ratos,
continúa la labor que por intuición conoce,
para que el hijo sea bueno
para que el hijo sea grande,
para que el hijo sea hombre.
IngridPA©️
