La vigilia, atenta junto a la esperanza,
emana destellos furtivos de luz
y espera sigilosa, aguarda,
el retorno de aquel, que, sin decirlo,
detuvo su paso, mañana de sorpresa,
en la vereda añil que me circunda,
para llenarla en silencio, inesperado,
de primavera, de promesas...
de olvidados sonetos.
Amo este momento, indefinido,
en que anuncias que vienes.
La ansiedad es hoy anhelo adolescente.
Mariposas adheridas a mi cuerpo inquieto.
Mente que da vueltas.
Desamparadas manos atrapando el aire.
Cada segundo remueve cenizas de huracanes viejos,
la misma historia de amor que me conmueve,
llama que pugna por tornarse incendio.
Dudas que extinguen los rescoldos,
el miedo, enemigo de todo.
Supuestamente vienes...
¿Sentirás que se te va la vida
de tan sólo pensar que estoy muy lejos?
Y a la distancia te interrogo temerosa
¿sufrirás
algún instante
algún instante
por amenazas de ausencia?
¿Constatas cada día que somos tan distintos?
Así vivo todo, fantasma de mi vida...
Acepto que te amo, aunque no regreses.
Un grito silente se abandona
en la certeza obsesiva del no existe,
negación acompasada, bolero que conoces.
Sentimiento tardío en pendular vaivén
que lucha por quedarse por si vuelves.
IngridYPA Derechos Reservados ©


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