Algunos pedazos de vida compartidos aqui...

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Escritora aficionada y apasionada por los libros. Todos los poemas, cuentos, reflexiones -y la mayoría de las imágenes- son de mi autoría. Derechos reservados. Se prohibe su distribución, copia, o cualquier tipo de transmisión. ¡Disfruten la lectura!

Sonrisa. Un ejercicio de reescritura




Sonrisa tímida y desnuda
que vaga, solitaria,
enfundada en azul y largo traje,
por perdidos paisajes de tristeza.
Mi sonrisa.
Huyó de esta faz que desespera...
¿Quisiera tal vez
aniquilar la ausencia?
Sonrisa vacilante.
Inaccesibles cumbres le rodean,
se interponen, valientes
en medio del dolor
y la esperanza que tropieza a cada instante.
Sonrisa rechazada y terca
pareciera derretir el blanco de la cima
o la oscuridad de la llanura,
al otear el fondo del abismo
porque ya anochece.
Rocas imposibles en la cuesta,
majestad dormida
en la caída...
Sonrisa independiente,
insiste en lo mismo, indetenible.
Recorrido febril,
bosques fantasiosos,
verdor apabullante
grises dolorosos.
Y finalmente, el triunfo de la aurora...
Sonrisa de amaneceres,
mañanas de perdices de cuento.
Ha dejado en el trayecto, pedacitos de culpa,
como mendrugos de pan
por si la encuentran.
Repentina, una luz bonita se aparece.
Color y alegría...
Ya no es sólo la sonrisa,
son los ojos acechantes...
Y aunque se extrañan los abrazos,
hoy florece el alma,
se reinventa el amor,
si puede ser posible.
Pretender revivir el mar adolescente.
El agua salada sorprende.
dilata el corazón y lo hace bueno.

Hace días que apuesta...
Un juego a todo o nada.
El corazón late y es otoño
IngridYP © "

PATRICIO Y LOS CACHIVACHES

 -¿Qué haces Patricio?

-Conseguí una caja grande de cartón y estoy vaciando el clóset de cosas que alguna vez me interesaron tanto y que guardo como recuerdo de ese interés que ya no tengo...

- Pero... ¿Por qué ahora? ¿No estás cansado?

-Sarita, acabo de cumplir setenta años, como mucho me quedan diez años, como mucho. Hoy amanezco con dolor de espalda y una tristeza que no es normal. Y me vino a la mente esta cantidad de cosas que guardo que sólo a mi, ni siquiera a ti, interesan. Quiero evitarle a los hijos y a ti, cuando muera, el tener que venir con un camión a botarlo todo... Me lo puedo imaginar:

"Y esas fotos ¿Para qué las queremos? Y ese trasto, ¿Qué es? Ah! Un tocadiscos roto. ¿Y para qué guardaba el viejo ese cacharro? Manías, muchas manías... Botemos todo. No hay nada de valor aquí..."

Y tu no tendrás fuerzas para impedirlo.

-Creo que exageras un poco. No nos vamos a morir ahora mismo. Toma tu café, sal un rato. Es importante tener claro que muchas de esas cosas sobran y se pueden echar en el camión (ese que te estas imaginando, pooobre víííctima, y del que seguramente ya tienes modelo, año y color jajaja) y otras, nos acompañan porque tiene mucho sentido tenerlas cerca. Anda! vete. Camina.

-Lo único que se, es que con cada amanecer, mi espalda aguanta menos el peso de los recuerdos... Que Dios se encargue...

"Encontrado en el segundo cajón de la cómoda"
Ingrid Parejo A

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