Algunos pedazos de vida compartidos aqui...

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Escritora aficionada y apasionada por los libros. Todos los poemas, cuentos, reflexiones -y la mayoría de las imágenes- son de mi autoría. Derechos reservados. Se prohibe su distribución, copia, o cualquier tipo de transmisión. ¡Disfruten la lectura!

Toc, toc, toc


 

Memorias que guardo en el segundo cajón de la cómoda

 Estuve ayer en el cine. Vi una película vieja francesa, donde una rubia hermosa enamora a un señor de esos con oficina y familia propia, serio y responsable, que, ante esa pasión que lo envuelve, se debate entre lo que cree es amor y lo que es su vida hasta ese momento.

Me sacudió, durante la proyección, un tirón de rabia, como si el músculo manejara las emociones de mi mente y no al revés.
La historia era buena, trataba de la soledad que siente el protagonista, y sus dudas,el descontrol que lo sorprende. Su familia, su carrera profesional. El amor...
La película resalta la belleza, lo externo, el ambiente de lujo que rodea a los amantes, las apariencias. Y eso me hizo entristecer aún más. Pudo haber sido mejor este drama, pero es comercial. El éxito y la fama son así.
Mi pasado fué algo parecido a esa historia. Me enamoré y perdí la cabeza.
Bueno, mis recuerdos no son afortunados. Deseaba tal vez recibir en esa historia, un mensaje de redención. Creo que eso hago cada día, donde vaya, luego de enterarme que mi enfermedad acabará pronto conmigo.
¡Se trata otra vez de mí!. El ego sigue persiguiendo mi figura.
Eso de ir al cine a buscar lo que no he conseguido a lo largo de lo vivido...
Estoy riendo, aún tengo remedio...
Al sentarme en un café a observar , lo que sea que fuese, saco del bolsillo una carta. Es la carta que conservo, bien gastada, gris, donde mi hijo me pide que fuera a buscarlo a la casa de su abuela. Nunca lo hice. Tenía mucho miedo a lo que sería asumir obligaciones como padre.
La releo por partes, de a dos líneas por vez. No hay paz. Y desafortunadamente, no quedan lágrimas.
Sólo Dios, a estas alturas, creo, podría redimirme. Y no me atrevo a pedir... No se como hacerlo.
Este convencimiento ha venido espontáneamente el mes pasado. Necesito a Dios...
Este viejo que soy, enfermo y perdido, busca una brújula. El norte, hay que conseguir el norte...
*Memorias que guardo en el segundo cajón de la cómoda*
IngridYP

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