No le pidas a nadie que no llore
por ese dolor inmenso
de perder un ser amado.
Pídele mas bien,
que recuerde el amor,
que espere en lo eterno.
La fe mueve montañas,
suaviza con su roce la rudeza de la piedra
creando lindas formas de ilusión en ese toque.
No le pidas a nadie que no llore
por el dolor inmenso
de perder un ser amado.
Año a año -eres humano-
vas muriendo y renaciendo,
evocando en tus sueños,
la vida transcurrida.
Reconoce pues,
felicidad y paz en las cosas pequeñas.
Las ausencias permanecen ausentes,
de vez en cuando lloras
queriendo ver,
aún por un instante,
ese rostro borroso,
mas presente que nunca, constante...
Cada día es una nueva apuesta.
Poesía sutil en medio de la pena.
Pena que se reescribe y borra,
como boceto perfecto.
No le pidas a nadie que no llore
por el dolor inmenso
de perder un ser amado.
Pídele mejor que rescate lo bonito
y se enfoque en lo bueno,
y viva viviendo,
buscando,
hallando, consiguiendo.
Realizar y cumplir promesas.
Abrir el corazón, dibujarlo en todo.
No le pidas que no llore.
Llora tu con él y ríe.
Que vea lo bonito además del dolor,
y que de vez en cuando llore...
IngridYPA
© Derechos intelectuales reservados

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