No sé que ha pasado, pero he cambiado; tengo urgencia de reivindicar cosas, ideas, difundir nuevos paradigmas <no sé cuales>, convertirme en defensora de otros, luchar contra la maledicencia y la maldad. Ser una especie de vigilante- super- heroína.
Es una necesidad que me ha venido espontáneamente, una epifanía, hace una semana. Iba caminando por el parque, obligándome a hacer un poco de ejercicio, y me vi reflejada en un pozo de agua y suciedad que dejó la lluvia en el piso: Ví una cara apagada y triste... Y ví una vida desperdiciada y vacía, incompatible con una chica como yo, dedicada casi exclusivamente a trabajar y poco mas. Tengo un novio normal, una casa normal, y un encierro normal por culpa de los tiempos que corren. Mas debo confesar que me gustaría tener algo de aventura, o una causa que seguir, algo así...
Estoy inquieta. Últimamente, cuando llego a mi departamento, que debería ser una especie de santuario, siento como si no fuese del todo mío, que alguien vino y cambió los muebles y las cosas de lugar, o que es de otra persona. Esta sensación es difícil de explicar. Voy repitiéndome mentalmente que debo hacer algo nuevo, diferente. Trascendente. Pero no se me ocurre nada. No soy filósofa, ni tengo mente privilegiada. No me gusta preocuparme, busco la tranquilidad diaria de quien cumple con lo esencial y nada mas ... Entonces, ¿A qué viene tanta inquietud por vivir como me gusta vivir?
Así me encontraba en medio de cavilaciones existenciales, cuando, bajando las escaleras -el ascensor se dañó- me crucé con Luzmila, y una lucecita se encendió en medio de tanta neurona inutilizada de mi cerebro: ¡Se me ocurrió que debía defenderla!. Debo pertenecer al bando Luzmila. Ella es mi vecina. Lo primero que debo hacer es establecer toda una teoría de por qué quiero ser su defensora.
Luzmila parece feliz y libre, no necesita super héroes a su alrededor. Pero por eso mismo, por ser como es, tiene que pagar el precio de disgustar y producir envidia a quienes no son como ella. No le he preguntado si sabe que en el edificio chismorrean a su paso -no le tengo tanta confianza como para eso- pero me da la impresión que no se imagina que la critican y se burlan de su actitud de inaccesible modelo de pasarela. Ella pasa por la puerta de entrada, los pasillos, los jardines, como si flotara. Indiferente, diría yo. Taconea feliz mirando de frente a todos y cada uno de los vecinos, la boca pintada de rojo vino, saludando con la mano tipo concursante de certamen de belleza... Es bonita. Un poco exagerada en el vestir. Cuando hablamos, sin ningún rubor bromea acerca de la cantidad de novios que tiene, y que no se decide por uno en particular. Sí, debo reconocer que yo también la envidio un poquito...
Entonces, ante tal resumen, ¡esta chica no necesita ayuda! ¡Mas bien debería pedirle algún consejo! ¡No tiene ningún sentido salir en su defensa ! Pero sigo empecinada. ¡La voy a ayudar! Después afinaré las causas y los planes.
No hay nada mas llamativo que la inocencia, y Luzmila es inocente -lo que yo entiendo que es ser inocente, no esperar nada de los demás ni pensar mal de los otros-
En cierta medida lo es, porque percibo que vive la vida con un aire infantil, descuidado y desenfadado. ¿O será egoísta mas bien? Tengo días observándola y aún no llego a una conclusión... Eso sí, es bastante calmada, no parece tener un interés específico por nada. Eso otorga muchos puntos a su favor. Y cero puntos a mi idea.
Tres años que vivo puerta con puerta. No somos amigas, somos vecinas. Si nos vemos, Luzmila conversa simpática y me cuenta sin inmutarse anécdotas que le suceden; habla de cualquier tema, superficialmente. Pasa de mí... me ignora un poco. Creo que solo una vez me invitó a salir con ella y unos amigos. Y no fuí por esa incapacidad que tengo para socializar. Yo soy tímida y cerrada. y alguien me ha dicho que soy obsesiva. No creo, pero tal vez...
Confieso que a raíz de estos pensamientos acerca de Luzmila, me estoy preocupando, estas ideas son raras. No soy realmente yo. Me temo que esté perdiendo los papeles en estos tiempos de pandemia y encierro.
Bonifacio, un amigo de esos de adolescencia, fiel y constante, aficionado a la sicología, cuando le conté mi deseo de reivindicar a la vecina, concluyó que estoy llenando vacíos con la transferencia de la felicidad de Luzmila y buscando convertirla en víctima - y que, definitivamente, no lo es- Y que finalmente, la que se siente víctima de la vida rutinaria y común, soy yo. Que soy yo la que pide a gritos atención. Eso me hizo vociferar por el teléfono las peores groserías, que estudie sicología para que al menos sepa lo que dice...
Creo que perdí un amigo... Le llamaré mañana.
Mariíta, compañera de trabajo, me pregunta si no tengo nada que hacer. Que ella puede recomendarme para un segundo trabajo. ¨Debes leer mas, amiga; ¿No tienes Netflix?, te puedo recomendar unas películas; ¿Has hablado con tus padres últimamente? ¿Y tu novio? pídele que se mude contigo; ¿Y el curso de emprendimiento en redes que querías hacer?" . Termina la perorata muerta de risa y burlándose de esta nueva manía. ¡Salvadora tú!? No tuve tiempo de refutarle nada, su risa era tan contagiosa que terminé riendo a carcajadas yo también.
Mi novio, como siempre, sonrió en silencio cuando le conté mis planes, y dándome una palmada en la espalda, me dio un beso suave -Es muy tierno- Luego dijo bajo: " Sé que vas a hacer lo que quieras sin importar lo que yo diga. Sólo avísame cuando todo termine, para recoger los pedazos, porque este nuevo plan no tiene ni pies ni cabeza, una manía que mas bien me preocupa. Es meterse donde a uno no lo llaman. Pero, tal como eres, yo te quiero."
Decidí que sigo adelante, no me importa nada. Voy a confrontar a los envidiosos y a convertirme en la defensora de Luzmila.
Esta tarde aparecí en una reunión de propietarios del edificio. Cosa rara, asistieron casi todos. Saludé cortésmente. Ya tenía un discurso preparado sobre la maledicencia, el daño que hace la crítica malsana, el chisme, a las personas. Mas ... de la nada, quedé paralizada, mente en blanco, todos viéndome curiosos, algunos sonrientes y otros intrigados, expectantes, no sabía qué hacer o hablar... Sorpresivamente <hasta para mi>, en vista de que no se me ocurría nada, me levanté y empecé a bailar sin música, extendiendo los brazos y moviéndome a un ritmo lento por todo el salón, haciendo un círculo grande y tarareando una canción de la clase de ballet de cuando era chica. Y al final dije: "Salvemos a Luzmila".
-Recordé que una vez en la universidad vi a dos chicos bailando los mismos pasos, sin música, pero es que compartían audífonos, y me gustó mucho la escena-
Supongo que, en mi caso, el espectáculo sería surrealista y ridículo. Tengo amnesia específicamente de lo sucedido ese día. Habría susurros y risas. Serían apenas unos pocos segundos. Se que salí corriendo de allí, por asombro mas que por vergüenza. Imposible que pudiese ser capaz de comportarme así. Creo haber oído que alguien dijo: *Pobre... Está loca*
Esos segundos de baile fuí Luzmila. Era ella flotando por ese salón, ajena a las miradas confundidas de los presentes. Reivindiqué mi propia locura, y ya no servirían pretextos. Entendí que necesitaba eso. Salir del cuadrante.
Desde entonces, todos me saludan cordialmente, pero presiento la lástima. Es algo raro y un poco triste. Camino formal y seria por los pasillos, y por supuesto, como si la amnesia se me hubiera quedado pegada. Algo como para decir: "Es que ella es amnésica". Es posible que aún esté en medio de un episodio de locura... "Confundida pero feliz".
Luzmila me preguntó qué había pasado, que alguien le comentó que yo había montado un espectáculo en el salón de fiestas, y que alguien había llamado a mi madre aconsejándole me llevase a un siquiatra.
No tuve tiempo de decir nada. En seguida se puso a bailar allí en la entrada, se quitó los zapatos y empezó a dar vueltas. Y tomó mis manos y bailamos como dos niñas. Después, "Eres genial" y nada mas.
Frente a una taza de café y sentada en el piso de mi casa, recuerdo estos días recientes.
Luzmila ni se imagina el bien que me ha hecho sin pedirlo. ¿O fue un episodio tomado de un libro de auto ayuda?.
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